lunes, 29 de octubre de 2012

LA NATURALEZA TE LO DA TODO...

Cuando la vida me golpea en sus diversas variantes, siempre recurro a La Madre...

En el transcurso de la Vida,
tenemos momentos buenos y momentos malos, altibajos;
momentos de Fuerza inmensa y momentos de caída brusca...

Así es la Vida...

De nosotros depende aprender de todos y cada uno de esos momentos
que nos van llegando, procurando no hacer siempre lo mismo
sino que avanzar en el camino de obstáculos y recompensas
que vamos encontrándonos.

Y siempre que me encuentro en un momento de caída o subida bruscos voy hacia La Madre...


Tengo la suerte de vivir cerca de Montañas, cerca del Mar y
puedo elegir, según mi estado de ánimo a cual de ellos recurrir.
Y en cada uno de estos lugares,  La Naturaleza me ofrece
más de lo que me imaginaría pedirle.

Este año 2012 es un año difícil en muchos aspectos y
muchas veces he ido a pasear por Erlaitz
(http://www.mendikat.net/monte.php?numero=2077)
y La Madre me ha ofrecido siempre algo para deleitarme, cada día.

Ayer domingo, hacía bastante frío y cuando salí del coche lo que ví se me presentó increíble pues todavía no me lo esperaba: Peñas de Aia tenia una ligera capa blanca pero al fondo, la cantidad de montes que hay, estaban con sus cimas vestidas de blanco, ¡¡con razón hacía frío!!

Fue una imagen impresionante, grandiosa,
¡Qué elegantes se veían las Montañas vestidas de gala!!


Mi intención era la de dar un paseo tranquilo, sin cansarme, deleitándome con el paisaje, disfrutando de la fauna del lugar, asombrándome como cada día a cada paso que doy por un camino que, cada vez que vengo, me ofrece algo diferente.

De pronto, aparecieron en mi camino una setas que me llamaban a su encuentro... Y sin pensarlo dos veces, recogí las que yo conocía. Pero al hacer esto pude ver la cantidad de diferentes especies que había alrededor...





Y lo uno me llevo a lo otro y saqué fotos a los caballos, en medio de la inmensidad del paisaje


Y a las flores...,
estas frágiles flores que os muestro, con su intenso color lila y naranja, me encantan...
y esta vez La Madre me tenía preparada una sorpresa:
Salió el Sol y
a medida que estaba haciendo fotos a esta flor...
¡se abrió!
¡se abrió delante mío 
que estaba atónita
 
presenciando 
ese maravilloso ofrecimiento!!

Pude corroborar una vez más que esta Madre Naturaleza es genial,
es enorme, es maravillosa y
que gracias a las cámaras digitales,
me la puedo traer a casa y
compartir con vosotros un poquito de lo que vi y sentí.

¡¡Espero que os guste ;-)!!




lunes, 8 de octubre de 2012

La Macrolepiota procera

Ayer estuve por las inmediaciones de Erlaitz paseando, como muchas veces.
El paisaje de montañas me relaja y llena de energía.
Las vacas y yeguas están con sus retoños de miradas inocentes.
Y mientras paseaba con la mirada perdida al infinito,
me detuve a  mirar unas setas.
Había muchísimas iguales. 


No entiendo de setas, a pesar de haber ido muchas veces a charlas,
así que yo me las traigo en fotos.
Me encontré con algunas bien grandes, una de ellas tenía el sombrero
de más de 20 cm


 Al final con curiosidad cogí una y
la envolví con un papel para estudiarla en casa con el libro.
Me encontré con una familia: los abuelos, el hijo, una nieta y un nieto,
iban con sus cestas recogiendo setas...
Les pregunté si la que yo llevaba en la mano era comestible...,
me dijeron que si, que era la Macrolepiota procera o Galamperna.




Toda emocionada les indiqué el sitio donde se encontraban las que había visto.
¡Se quedaron sorprendidos con la grande!!
El abuelo me estuvo explicando las características que deben de tener
para ser recogidas y con ellos un rato, pude aprender muchas más cosas.

Hoy ha sido un día lleno de incertidumbres pues tenia que pasar por
una prueba médica. Todo ha ido bien pero sin querer los nervios
hacen de las suyas, así que he decidido volver al mismo sitio de ayer
para ver si me encontraba con mas Galampernas...

Cuando he llegado se me han acercado dos caballos para pedirme comida
pero no llevaba nada para ellos y como me han caido simpáticos les he pedido
que me indiquen por dónde puede haber muchas setas de estas...


Al escucharme, se han puesto en marcha hacia
una zona de helechos donde han parado a pastar y...,
¡¡había un montón que con mucha ilusión he ido recogiendo!!

Cuando he llenado la bolsa, un tronco cortado con patas me ha perseguido cuesta abajo pero yo he sido más rápida y muy contenta, he vuelto a casa con mis trofeos.



La Macrolepiota procera, apagador, galamperna o parasol
http://es.wikipedia.org/wiki/Macrolepiota_procerahttp://es.wikipedia.org/wiki/Macrolepiota_procera


miércoles, 3 de octubre de 2012

El secreto de los árboles

El otro día estaba leyendo un artículo de Eduardo Punset
y me gustó mucho,
espero que os guste también.
;-)

Muchas veces simplificamos al pensar que los árboles simplemente crecen y dan sombra.
Creemos que eso es todo lo que hacen. Sin embargo, albergan más de un secreto. Poseen inteligencia, memoria, y funcionan como el verdadero vinculo entre el cielo y la tierra. Los árboles son los seres vivos más altos y más viejos que conocemos. Cada árbol es un pequeño ecosistema con miles de organismos en interacción. Transforman dióxido de carbono en oxígeno y alimentan la vida.

Pero, a veces, sólo vemos en ellos recursos económicos y nos perdemos el milagro de la vida, porque la fotosíntesis es una maravilla. Tierra, agua y fuego quedan conectados gracias a los árboles por un proceso que ellos sí saben hacer y nosotros, no. Sus hojas atrapan los fotones del sol y utilizan su energía para descomponer moléculas de agua en oxígeno e hidrógeno. El primero permite el proceso de nuestra respiración; del segundo se obtiene toda la materia de la que están hechos los seres vivos, simplemente combinándolo con dióxido de carbono de la atmósfera y añadiendo un poco de nitrógeno de la tierra.




La principal tarea de un árbol es mantener las hojas bien arriba en el cielo, donde pueda obtener mucha luz, muchos fotones. Para ello es necesario un material resistente. De ahí surge el invento maravilloso de los árboles, la madera, necesario para el desarrollo de la civilización. Barcos, arquitectura compleja..., la vida sería inimaginable sin esta mezcla entre celulosa y lignina, dos materiales blandos que, combinados, dan la rigidez necesaria a la madera, del mismo modo que dos metales ligeros, como el cobre y el estaño dan lugar a un metal muy duro como el bronce.

El tronco acerca las hojas al cielo, y las raíces lo conectan con la tierra -hasta treinta metros pueden llegar a descender en busca de nitrógeno y de las sales minerales-. En algunos casos sólo lo consiguen gracias a la cooperación con las bacterias, un ejemplo más de que en la naturaleza la cooperación es una fuerza tan poderosa como la competición.

Los árboles tienen que pelear por su espacio, para que no se los coman las ardillas, los insectos, los pájaros..., pero también deben encontrar maneras de cooperar. El naturalista y escritor británico Colin Tudge, pone como ejemplo un fenómeno llamado fijación de nitrógeno. Para convertir azúcares básicos obtenidos con la fotosíntesis en proteínas hay que añadir nitrógeno. Y el nitrógeno procede del suelo. La mayoría de árboles y plantas obtienen su nitrógeno en forma de nitratos y hay grupos de árboles curiosos, como las leguminosas, que tienen bacterias en las raíces que extraen el nitrógeno del aire y lo convierten en nitrato. De esta forma, el árbol puede utilizar esta fuente de nitrógeno para fabricar proteínas. Así, el árbol está obteniendo, en realidad, el nitrógeno de las bacterias y éstas lo obtienen de la atmosfera. Es una colaboración realmente maravillosa.

Los árboles se las ingenian para hacer todo esto, todo lo que necesitan, sin cerebro, sin mente, sin sistema nervioso. Pero no están simplemente ahí, inertes. Los árboles tienen que anticiparse a los cambios de estación: a lo largo del invierno se preparan para el brote de hojas cuando llegue la primavera, y en pleno verano anticipan ya la llegada del otoño. ¿El secreto? ¡Ah!..., miden la duración de las noches, segundo a segundo, para saber cuándo cambiarán las estaciones. No tienen cerebro, pero los cambios de estación no les sorprenden nunca porque son capaces de recordar.
Cuando uno se ha visto expuesto a un viento que lo ha hecho tambalearse, no lo olvidará nunca y, por asombroso que parezca, se volverá más grueso. Si un año lo atacan las orugas, al año siguiente producirá unas hojas muy cortas que las incomodan.