martes, 9 de abril de 2013

La piedra en el camino

El otro día paseando por el monte Erlaitz pensaba en lo relativo que resulta a veces todo en la Vida y la importancia que llegamos a darle a muchas cosas que nos suceden. 
Cuando uno es niño, todo es grande, novedoso, por descubrir y a medida que va creciendo y llega a la adolescencia y juventud, todo son bobadas y parece que nada tiene importancia porque nosotros somos el centro del Mundo en el que vivimos. 
Cuando llegamos a adultos, nos damos cuenta que el Mundo en el que vivimos es como es y que delante de nosotros hay muchas cosas por descubrir, que en realidad hay muchos Mundos delante nuestro.

Bueno, de cada uno depende la actitud que va a ir tomando a medida que la Vida avanza. Los hay que se quedan "quietos" en su sitio, viendo la vida pasar y lamentándose de todo lo que acontece. Luego hay otros que parece que se mueven mucho y lo único que hacen es eso, moverse pero en el sitio. Y luego hay gente que sin tanto movimiento va colocando su granito de arena en todo lo que vive.


piedra grande en el caminoComo decía, estaba yo paseando y me paré un momento para contemplar el paisaje, me recosté un momento en la hierba y al hacerlo me topé cara a cara con una piedra.


¡Una piedra en el camino!


A lo largo de la Vida nos encontramos muchas "piedras en el camino" y
dependiendo de la situación en la que nos
encontremos y nuestro estado de ánimo,
podemos sortearlo con más o menos
facilidad.

La piedra que tenía delante de la cara, se veía grande desde mi posición recostada y pensé si sería capaz de impedirme continuar el camino. A la vez que me deleitaba con el paisaje, aparecía en mi una sonrisa con estos pensamientos pues estaba culpando a una piedra sobre mi avance o no por el camino que había tomado.

Como en la Vida misma, cuando nos surge un percance, nos empeñamos en concentrarnos en los problemas y muchas veces regocijarnos en ellos en lugar de empezar a pensar en las soluciones.


la piedra mediana en el camino

Me incorporé y senté y con sólo ese gesto tan simple, la piedra disminuyó de tamaño.
Está claro que cuando nos surge un problema, si lo meditamos un poco y nos ponemos a la acción este empieza a solucionarse.



Mi relación con esa piedra ya se volvió desafiante y mirándola fijamente, me puse en pie, me alejé un par de pasos de ella y la volví a mirar.

¡Era una simple piedra en el camino
como tantas que hay por todas partes!


la piedra en el camino pequeña

Una de tantas piedras que cuando las asumes, las pisas sin ninguna dificultad y casi ni te das cuenta que están ahí por reconocerlas y saber cómo son.


Una vez reconocida nuestra "piedra en el camino", nuestro problema, haberlo meditado y enfrentado, nos damos cuenta de que no era para tanto. Tan sólo hace falta, pensar un poco en ello y empezar a tomar distancia para darse cuenta de que la magnitud de lo que nos perturba, tampoco es para tanto.


Antes de continuar mi paseo por Erlaitz, saqué unas fotos al paisaje, y la piedra apenas se distinguía, era una piedrita más entre tantas que hay en el monte y que no reconoceré la próxima vez que pase por este lugar.


la piedra dejó de tener importancia al alejarme de ella

¡Qué curiosa es la perspectiva de las cosas! 

Hace un momento la piedra se me presentaba grande y ahora casi ni la distingo...

Continúe mi camino contenta y feliz, con la sonrisa puesta, con alegría, pensando en lo maravilloso que era el día y lo bonito que era el paisaje.

¿Te has encontrado tú alguna piedra en el camino? ¿Cómo la ves ahora?
¡Que tengas un Feliz día!