martes, 30 de julio de 2013

Jacinta y el bolso-1

historias de Jacinta
Añadir leyenda


Jacinta era una mujer del barrio, de unos 80 años. 
El paso de los años la trataba bien pero su cuerpo se estaba encorvando. 
Su aspecto era muy cuidado y ella era muy presumida, siempre salía con sus elegantes trajes, con el bolso y los zapatos a juego. Toda una señoraza.

Vivía en la casa de al lado de la "Pildoritas", una hermosa villa de tres pisos y un amplio jardín lleno de cuidadas flores.

Como cada día, se dirigía hacia el centro, para lo cual tenía que bajar la cuesta. Y allí se encontró con Karmentxu, una joven de unos 20 años. Cuando coincidían hablaban distendida y alegremente, se entendían muy bien, salvando la distancia de la edad.

Cuando llegaron al final de la cuesta y en las inmediaciones de la estación de tren, Jacinta le contó lo que unos pocos días atrás le había sucedido y el susto que se llevó…

Una moto a toda velocidad se le echó encima y tiró de su bolso arrancándoselo,
a pesar de sus 80 años era un mujer fuerte y logró recobrar el equilibrio gracias a que se encontraba cerca de la pared y pudo sujetarse en ella. 



historias de Jacinta, el ladrón


Muy nerviosa y asustada se dirigió a la policía para poner una denuncia y allí le indicaron que le avisarían si aparecía el bolso.

Pasaron pocos días y la policía la llamó para que recogiera el bolso. Le explicaron que había aparecido abandonado en un rincón de una de las calles. 
Lo antes que pudo se dirigió a la comisaría y allí se lo entregaron para que lo revisara y viera si le faltaba algo.

Como os podéis imaginar le faltaba la cartera...


historias de Jacinta, el bolso


Jacinta con avidez revisaba todo el bolso. El policía que le atendía la miraba con curiosidad mirando la cara de alegría que iba poniendo Jacinta a medida que continuaba su revisión. El policía no entendía muy bien aquellas expresiones de alegría y le preguntó si le faltaba algo más.

Jacinta explicó los motivos de su contento. Ella tenía por costumbre meter un poco de dinero en la cartera pero el resto lo repartía en los numerosos compartimentos que tenían sus bolsos, así como el DNI y demás papeles importantes que debía llevar encima. 

Explicó al policía que esto se lo había enseñado su ama y que lo tenía muy bien aprendido y que, como podían comprobar a ella le había resultado muy eficaz.

Y con ese aire alegre que Jacinta desprendía por doquier, dejó a los policías sonriendo mientras cruzaba el umbral de la puerta, contenta por haber recuperado su bolso casi intacto.

Contada la historia a Karmentxu, las dos reían con ganas por el desparpajo que desprendía Jacinta contando sus historias y se despidieron hasta el próximo encuentro.






Las historias de Jacinta están registradas en:
Safe Creative #1401121013358