martes, 3 de septiembre de 2013

Jacinta y Bartolo-4

historias de Jacinta


(Continuación de: Jacinta y el monte)

Karmentxu salió muy puntual de casa,  no quería perderse la historia de Jacinta. El día anterior llegó tarde a todos los recados y quehaceres. Hoy se había levantado más temprano y estaba tranquila para escuchar la historia.

El horario de encuentro de las dos mujeres no era fijo pues cada una de ellas tenía una vida muy diferente a la otra. Jacinta, una mujer de 80 años, con la calma y tranquilidad que dan los años y Karmentxu, una joven de 22 años en la flor de la vida, inquieta y con ganas de aprender. Y aunque las dos tenían una vida diferente, se llevaban muy bien. Al principio se encontraban de vez en cuando y por casualidad, sobre todo al hacer la compra de la mañana y ahora también era por casualidad pero las dos hacían lo posible para que el encuentro coincidiese hacia las 11 de la mañana para darles tiempo a hablar un rato y hacer la compra.

Salía pues Karmentxu de su casa y allí estaba Jacinta esperándola sonriente. El día era precioso, el cielo estaba azul y el Sol lucía plenamente y Jacinta vestía a tono con un blusón de flores multicolores con ribetes negros que iban a juego con unos vaporosos pantalones. No faltaba su bolso cruzado, su sombrero y sus gafas de sol. Elegante como siempre.

historias de Jacinta donostia


Se sonrieron y sin mediar más palabras Jacinta continuo con su historia:

"Como te decía ayer, mi primo Ambrosio y yo, inquietos, nos fuimos a dar una vuelta por el monte mientras los demás quedaban dormitando la siesta.
Caminábamos a buen paso pues los dos estábamos acostumbrados al monte. Mi primo era muy dicharachero y siempre tenía muchas cosas para contar así como chistes. El día era muy limpio con lo que el paisaje era majestuoso y podíamos ver montañas muy lejanas. El monte estaba muy vestido y frondoso pues este invierno había sido completo de nieves y lluvia.

historias de Jacinta cerca de Erlaitz


Yo siempre me detenía a mirar la cantidad de flores multicolores que había por todas partes. La mayoría de las flores eran muy pequeñas pero muy bonitas y de colores fuertes. Solía llevar una lupa para apreciarlas bien pues es increíble lo que nos vamos perdiendo de la naturaleza por ser tan pequeño. De vez en cuando cogía algunas para desecarlas y tenía ya una gran colección. Mi primo también solía llevar unos catalejos y a veces parábamos al sonido de algún pájaro para luego buscarlo y observarlo.

historias de Jacinta, flores de Jacinta


Y de esta manera estábamos llegando a la zona donde queríamos llegar para merendar lo que traía Ambrosio en la mochila y volver.
Estábamos a punto de llegar a una mesa de piedra para sentarnos y descansar cuando nos dimos cuenta que un toro se nos acercaba. Solía haber mucho ganado por aquella zona y este año tenían muchas crías.

historias de Jacinta, toro de erlaitz


El toro empezó a acercarse pausadamente y no le dimos importancia pero de pronto empezó a andar más deprisa. Era un toro singular y llamaba mucho la atención pues era totalmente blanco, muy grande y musculoso. Al parecer se había fijado en nosotros y se acercaba presuroso. La distancia con él era grande todavía pero el toro, sin llegar a correr, se acercaba con prisa hacia nosotros.

historias de Jacinta, toro erlaitz2


Mi primo me decía:
- Conserva la calma Jacinta, que no pasa nada. Lo mejor es quedarnos quietos sin hacer nada. Si corremos será peor...

Y el toro, se nos acercaba más y más, casi corriendo y digo casi corriendo porque al ser tan grande y musculoso no creo que pudiera venir más deprisa. Cuando yo oí la palabra "correr" de boca de Ambrosio y aunque el me estuviera diciendo lo contrario, fue precisamente lo que yo hice: correr...
Y mientras lo hacia le gritaba a Ambrosio, que se quedo quieto:

- ¡Corre Ambrosio, corre, no te quedes quieto, corre!

Mientras yo gritaba como una posesa, corría hacia unos árboles que había cerca y me encaramé a uno de ellos. Me llevé una gran sorpresa al comprobar que Ambrosio estaba paralizado donde lo dejé y el toro ya se acercaba...

Le grité y grité pero ya era tarde, tenía encima el toro...

historias de Jacinta, toro erlaitz3


Cuando el toro estaba cerca de Ambrosio deceleró, se le acercó con calma y cuando lo tenía a su lado, agachó la cabeza para que se la acariciara...
Yo no salía de mi asombro y mi primo me explicó después que al toro le gustaba mucho que le acariciase e hiciese carantoñas. Al asegurarse que el toro era pacífico me llamó pero yo no me bajé del árbol hasta que el toro se marchó...

Por supuesto no nos quedamos a merendar, no fuera que corriese la voz en la manada sobre lo bien que acariciaba mi primo...
Le pregunté por qué  no había corrido conmigo y me explicó que se había quedado paralizado, lo que me extrañó pues mi primo siempre había sido y luego fue un hombre muy seguro y decidido.

A la vuelta hablamos poco de lo sucedido y yo le prometí que no contaríamos su reacción,  cosa que he cumplido hasta ahora, pero ya no importa pues falleció hace tres años.

Llegamos antes de tiempo de vuelta y al vernos mi ama se sorprendió. Les contamos que habíamos visto un toro enorme y nos había asustado. La tía Rufina riéndose nos explicó que aquel era un semental que anduvo de feria en feria y había ganado muchos premios y que ahora, ya retirado, pastaba libre y tranquilamente. Y que al estar acostumbrado siempre entre personas, cuando veía gente se emocionaba y se les acercaba a saludarles.
Ambrosio y yo nos miramos muy serios pues aunque era cierto, el susto no nos lo quitaba nadie."

Se reía Jacinta con ganas y después de un rato de silencio, preguntó a Karmentxu:

- ¿Qué te parece nuestro nuevo amigo Bartolo?

Karmentxu la miró con cara de sorpresa y le dijo:

- ¡Pero todavía no me has hablado de Bartolo!.

Jacinta río a carcajadas,

- Karmentxu, es que Bartolo era el toro, lo acabamos llamando así cuando hablábamos de él...


Ahora reían las dos mujeres a carcajadas, allí, sentadas en el banco del parque, mientras la gente les miraba preguntándose qué podría ser tan divertido.

¿Qué harías tú si te encontrases a Bartolo cara a cara? ;-D

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